Hay días que se viven con especial intensidad y permanecen en la memoria mucho tiempo después de que terminen. Así ha sido este mes de junio, con la celebración de la Fiesta del Perpetuo Socorro como gran protagonista, una jornada preparada con enorme dedicación y cariño que reunió a residentes, familiares, trabajadores y amigos de la residencia.
El sábado 27 nuestro jardín se convirtió, una vez más, en un escenario muy especial. Se decoró para la ocasión, se trasladó el altar al exterior y cada detalle se cuidó con esmero para celebrar allí la Santa Misa. El resultado fue un entorno precioso que hizo que la celebración adquiriera un carácter todavía más cercano y emotivo.
La Eucaristía estuvo llena de momentos que emocionaron a todos los presentes. La música en directo acompañó la celebración, las ofrendas aportaron un significado muy especial y el ambiente que se creó fue verdaderamente inolvidable. Fueron muchos los gestos, las miradas y las emociones compartidas durante una mañana que reflejó el espíritu de nuestra residencia y el sentimiento de comunidad que nos une.
Al finalizar la misa, el jardín volvió a ser el lugar idílico de encuentro para disfrutar de un cóctel en el que pudimos conversar tranquilamente, reír, compartir, y prolongar una jornada que todos vivimos con enorme ilusión.
Más allá de esta celebración tan señalada, junio también nos ha dejado un programa muy variado. En el taller de horticultura continuamos cuidando nuestro huerto, disfrutando de una actividad que combina naturaleza, aprendizaje y trabajo en equipo.
También recibimos la visita de los alumnos del colegio Nuestra Señora de las Delicias. Como ocurre siempre que compartimos tiempo con los más jóvenes, se creó un ambiente cercano y lleno de espontaneidad que nos regaló conversaciones, sonrisas y un enriquecedor intercambio entre generaciones.
Durante este mes también vivimos nuestra particular celebración de la Noche de San Juan. No faltaron las tradiciones propias de esta fecha, las hogueras, la quema de deseos, y un ambiente festivo que invitó a disfrutar juntos de una de las noches más especiales del año.
También nos reunimos para seguir y animar a la Selección Española en sus partidos, compartiendo la emoción de cada encuentro y disfrutando de un ambiente lleno de entusiasmo, comentarios, aplausos y mucho compañerismo.
El ejercicio físico y el bienestar continuaron formando parte de nuestra programación con el taller de psicomotricidad y una sesión de relajación con la que despedimos el mes, reservando un espacio para el descanso y el cuidado personal. Las Olimpiadas volvieron a despertar el espíritu participativo de nuestras residentes, que afrontaron cada prueba con entusiasmo, compañerismo y muchas ganas de pasarlo bien.
Tampoco faltó la tradicional salida para tomar el aperitivo, uno de esos pequeños planes que siempre apetece repetir y que nos permite disfrutar del barrio y de una agradable mañana al aire libre.
Las propuestas culturales nos llevaron a descubrir dos rincones con mucha historia de nuestra ciudad: el Museo de Lope de Vega y la antigua estación de Metro de Chamberí, donde pudimos viajar al pasado y conocer un poco mejor el patrimonio madrileño.
El taller de relatos puso el broche a otro mes repleto de experiencias, ofreciendo un espacio para recordar, imaginar y compartir historias que forman parte de la vida de cada una de nuestras residentes.
Junio nos deja el recuerdo de una celebración muy especial y la satisfacción de seguir llenando nuestro día a día de propuestas que favorecen la convivencia, la participación y el disfrute de las pequeñas cosas.
Os dejamos unas imágenes que recogen algunos de los instantes más significativos de este mes.
Nos despedimos hasta el próximo mes, y os dejamos aquí la agenda del mes de julio y algunos documentos de interés:
Actividades del mes de julio
Visita de voluntarios de la parroquia Beata Maria Ana de Jesús
Jueves 2
Juegos con paracaídas
Miércoles 8
Juegos con la wii
Miércoles 15